Grabar una batería acústica (real) es uno de los mayores retos en la producción musical, ya sea en un home studio o en un estudio profesional. Una buena grabación de batería requiere un equilibrio entre técnica, equipamiento y conocimiento. En esta guía completa aprenderás cómo lograr resultados profesionales al grabar una batería real, desde configuraciones minimalistas de 2, 3 o 4 micrófonos hasta configuraciones más complejas de 8 micrófonos. También profundizaremos en la colocación óptima de cada micrófono, las distancias y ángulos recomendados, y el propósito de cada micro en la mezcla. Prestaremos especial atención a la importancia de la fase al usar múltiples micros (cómo evitar cancelaciones entre la caja y los overheads, entre el micrófono superior e inferior de la caja, etc.) y veremos técnicas para microfonear el bombo con varios micrófonos (kick in, kick out, subkick). Por último, incluimos una sección sobre baterías virtuales, con los programas principales y consejos para secuenciar ritmos realistas.
Antes de empezar, recuerda que ningún micrófono puede sustituir una batería bien afinada en una buena sala y a un batería que toque con dinámica controlada. Asimismo, asegúrate de que la batería esté bien afinada y libre de ruidos indeseados (vibraciones, armónicos molestos) antes de colocar el primer micrófono. Con esto en mente, pasemos a las técnicas de microfonía.
Configuración de 2 micrófonos
Empezamos con la configuración más simple: grabar la batería con solo 2 micrófonos. Esta técnica minimalista es útil para maquetas, para lograr un sonido natural y crudo, o cuando dispones de pocos recursos. La idea es capturar la esencia del kit con el menor número de micros posible, ubicándolos estratégicamente para cubrir todo el espectro sonoro de la batería. Menos micrófonos también significa menos problemas de fase y una configuración más rápida.
¿Qué micros usar? Normalmente se utiliza un micrófono aéreo (overhead) y un micrófono de bombo. Con un solo overhead se capta la imagen general de la batería (principalmente platos, caja y toms), mientras que el micrófono de bombo aporta la pegada y los graves que el overhead no puede recoger con suficiente fuerza. Esta combinación ofrece un sonido mono de la batería, pero bien equilibrado puede funcionar sorprendentemente bien.
Overhead mono
Coloca un micrófono de condensador (de diafragma grande o pequeño) aproximadamente a 1 metro sobre el kit, centrado sobre la batería. Una posición típica es directamente encima de la caja, apuntando hacia abajo al centro del kit. De este modo, la caja estará justo bajo el micrófono (y sonará clara) y los platillos rodearán al micro de forma equilibrada. Ajusta la altura según el sonido que busques: más cerca dará un sonido más directo y con menos sala; más alto capturará más el ambiente de la sala pero también más mezcla de todo el kit. Un punto de partida común es entre 0,9 y 1,2 metros sobre la caja. Además, desplaza ligeramente el overhead hacia la zona del ride o del hi-hat si notas que algún plato suena muy débil o muy fuerte, buscando un balance natural. Consejo: escucha cómo suena la batería solo con este micrófono; debería oírse todo el kit de forma relativamente balanceada. Si algún elemento está muy bajo, ajusta la posición.
Bombo
El micrófono del bombo se encarga de los graves y el ataque del pedal. Sitúalo en el frente del bombo, idealmente en la abertura del parche resonante (si el bombo tiene un agujero en el parche frontal). Distancia recomendada: coloca la cápsula a unos 10 cm de la abertura apuntando hacia el interior. Si buscas más ataque y definición de golpe de maza, puedes insertar el micrófono dentro del bombo apuntando directamente a donde golpea la maza (aproximadamente a unos 10–15 cm del parche batidor). Si no hay agujero en el frontales, coloca el micrófono justo enfrente del parche resonante, a unos 5–10 cm de distancia, apuntando al centro. Esta posición dará más cuerpo y graves (boom) pero menos ataque que dentro del bombo. Juega con la distancia: más cerca del parche resonante = sonido más seco y con más ataque; más lejos (20–30 cm) = más graves y más resonancia de la sala, pero cuidado con el derrame de otros elementos.
Consejo: Con solo 2 micros, es esencial que el baterista esté equilibrado. Una buena ejecución donde la fuerza de golpeo de caja, platos y bombo esté compensada permitirá que el overhead capte un sonido coherente. Si el baterista toca muy fuerte los platos y suave la caja, por ejemplo, el overhead lo revelará y no podrás ajustar eso después.
Configuración de 3 micrófonos (técnica tri-mic)
Con 3 micrófonos podemos obtener una imagen estéreo de la batería manteniendo una microfonía sencilla. La configuración típica es usar 2 overheads estéreo + 1 micrófono de bombo. Así logramos panoramizar la batería (dar sensación de espacio izquierdo-derecho) y conservar un canal dedicado para el bombo. Este método es muy popular en grabaciones vintage o de rock clásico, e incluso se utilizó en muchas producciones famosas. Existen variaciones conocidas como la técnica Recorderman, que utilizan dos overheads colocados de forma especial y un bombo. Veamos los detalles:
Overheads estéreo (par de micrófonos aéreos)
Ahora usamos dos micros aéreos en lugar de uno, para capturar la batería en estéreo. Se suelen colocar como un par espaciado (A/B) o en configuración X/Y
Par espaciado (A/B)
Coloca dos micrófonos de condensador separados entre sí, por ejemplo uno sobre el lado izquierdo del kit y otro sobre el derecho. Una colocación común es: un micro sobre el hi-hat y crash izquierdo, mirando hacia abajo al centro de la caja; el otro micro sobre el lado del ride y crash derecho, también apuntando al centro de la caja. Altura: aproximadamente 1 metro por encima de los platillos principales (o 2-3 metros desde el suelo, según la altura de la batería), de modo que ambos micros estén a la misma altura. Asegúrate de que la distancia de cada overhead a la caja sea la misma (usa una cinta métrica o un cable para medir desde el centro de la caja hasta cada cápsula). Esto es clave para la fase: si ambos overheads están equidistantes de la caja, el golpe de caja llegará en fase a ambos micros y la imagen estéreo de la caja será centrada y sólid
Ángulo: apunta cada micro aproximadamente hacia el centro del kit (caja/bombo). Con un par A/B separado obtendrás una imagen estéreo más amplia, capturando bien la ubicación de cada tom y plato en el panorama. Pero cuidado: cuanto más separados estén los overheads, más riesgo de problemas de fase entre sí y con otros micros. Una regla común es respetar la regla 3:1: la distancia entre los dos overheads debería ser al menos el triple de la distancia de cada micro a la fuente (en este caso, la caja, que suele ser la fuente más fuerte compartida) para minimizar cancelaciones. Por ejemplo, si cada overhead está a 1 m de la caja, ponlos al menos a 3 m entre sí (esto a veces no es práctico en un kit, pero es un principio guía para reducir interferencias)
Par coincidente (X/Y)
Coloca los dos micrófonos overhead juntos, cruzados uno sobre otro formando una X (con las cápsulas muy cercanas, casi tocándose). Un micro apunta algo hacia la izquierda del kit y el otro algo hacia la derecha, con ángulos de unos 90° entre sí. Los dos micros se sitúan típicamente encima y ligeramente delante de la posición del baterista, apuntando hacia abajo al kit en general. En esta configuración XY, al estar las cápsulas en el mismo punto prácticamente, las señales estéreo están coherentes en fase (no habrá diferencias de tiempo entre lo que capta el izquierdo y derecho, solo diferencias de nivel y tono por la dirección). Obtendrás una imagen estéreo muy enfocada y monocompatible, aunque quizás un poco menos abierta que con un par espaciado. Esta técnica es útil en habitaciones pequeñas donde los micros no se pueden separar mucho o para asegurar que no haya cancelaciones fuertes al pasar la mezcla a mono.
Distancias y equilibrio: Tanto en A/B como en X/Y, puedes experimentar con la altura y posición exacta. Más altura tiende a dar un sonido más balanceado entre tambores y platos (y más sonido de sala), mientras que más cerca de los platos realza mucho los platillos pero puede dejar la caja más baja en la mezcla. Encuentra un punto donde la caja suene clara y centrada, los toms audibles y los platillos presentes pero no abrumadores. Tip: si usas un par espaciado, prueba a panoramizar cada overhead completamente a L y R en la escucha y verifica que la caja suena centrada. Si la caja se carga a un lado, ajusta posiciones (o equidistancias).
Bombo
Igual que en la configuración de 2 micros, dedicamos un micrófono específico al bombo para añadir punch y graves. Colócalo de forma similar: dentro del bombo cercano al golpe de la maza para ataque, o en la boca del bombo para más graves. Dado que ahora tenemos overheads estéreo captando el bombo de forma natural (aunque lejana), deberás comprobar la fase del micrófono de bombo con ambos overheads. Una técnica común es grabar unos golpes de bombo solo con overheads y luego con el micro de bombo añadido, e invertir la polaridad del micro de bombo para ver con qué opción los graves se suman en lugar de cancelarse. Escucha en mono el bombo + overheads: el sonido debe ser robusto; si suena más delgado al agregar el micro de bombo, es probable que haya cancelación y necesites invertir fase. A veces también se ajusta físicamente la distancia del micro de bombo para alinearlo un poco mejor con los overheads (por ejemplo, si los overheads están a 1,5 m de la caja, quizá están a ~1,7 m del bombo; si el micrófono de bombo está a 0,2 m del bombo, hay una diferencia notable de tiempo. Mover ligeramente el micro de bombo más lejos puede reducir esa diferencia de fase relativa).
Con 3 micrófonos (2 overheads + bombo) tendrás un panorama estéreo natural: la caja debe quedar al centro (porque llega casi igual a ambos overheads, si los posicionaste equidistantes) y los platillos y toms se distribuirán izquierda-derecha según su colocación en el kit. Esta técnica ofrece un sonido abierto y orgánico.
Consejo: algunos productores emplean la técnica Recorderman, que consiste en colocar un overhead directamente sobre la caja (mirando hacia abajo) y otro por encima del hombro derecho del baterista (mirando hacia la caja desde detrás), ambos a la misma distancia de la caja y del bombo (se suele medir ~ equidistante a la maza del bombo también). Esto logra una imagen estéreo equilibrada con la caja y el bombo centrados en fase, usando solo esos dos micros aéreos, luego se añade el micro de bombo. Es otra variante a probar en esta categoría de 3 micrófonos.
Configuración de 4 micrófonos (añadiendo close mics)
Al usar 4 micrófonos, ganamos aún más control sobre el sonido, manteniendo una microfonía relativamente sencilla. Aquí ya podemos dedicar micros cercanos (close mics) a los elementos principales de la batería además de overheads estéreo. La configuración estándar de 4 micros suele ser: 2 overheads estéreo + 1 bombo + 1 caja. Esto permite capturar la pegada y detalle de la caja con su propio micrófono, algo muy útil para estilos donde la caja necesita presencia y brillo. Alternativamente, existe la famosa técnica Glyn Johns, que también utiliza 4 micros colocados de forma particular (dos aéreos y dos close, generalmente bombo y otro micro cerca del bordón de caja o de lado).
Veamos ambas aproximaciones:
Overheads estéreo
Seguimos utilizando dos overheads como en la configuración de 3 micros. Puedes colocarlos de la misma manera (A/B espaciados o X/Y coincidentes). Con 4 micros, normalmente se suele optar por un par A/B espaciado para una imagen más amplia, ya que ahora la caja tendrá su micro dedicado que aportará foco y no dependemos tanto de una imagen XY cerrada. Recuerda mantenerlos equidistantes de la caja para que la caja quede centrada y en fase. Por ejemplo, puedes colocar un overhead encima del charles/crash izquierdo y otro encima del floor tom/crash derecho, ambos a unos 1–1,2 m sobre la batería, apuntando hacia el centro. Estos overheads seguirán siendo la base del sonido de platillos y la atmósfera general del kit.
Bombo
Un micrófono para el bombo tal como describimos antes (dentro o fuera según el sonido deseado). Con 4 micros, algunas personas optan por incluso dos micros de bombo (dentro y fuera) en lugar de micro de caja, pero en la mayoría de casos es más útil tener la caja microfoneada. Así que asumamos un solo micro de bombo por ahora. Colócalo para obtener el equilibrio de ataque/cuerpo deseado.
Caja (snare) micro superior
Este es el nuevo elemento respecto a la configuración de 3 micros. Se emplea un micrófono dinámico (el clásico Shure SM57 o similar) apuntando a la caja por arriba. Posición típica: coloca el micrófono a unos 3-5 cm sobre el parche de la caja, cerca del borde (fuera del alcance de la baqueta para que el baterista no lo golpee), y apúntalo en diagonal hacia el centro de la caja. Un ángulo de unos 45° respecto al parche suele funcionar bien: esto captura tanto el ataque de la baqueta (desde el borde) como el cuerpo y tono de la caja (desde el centro). Cuanto más acercas el micro al centro, más ataque y menos armónicos obtendrás; apuntando más hacia el borde, conseguirás un sonido un poco más abierto pero con menos ataque. Distancia lateral: a unos 4-8 cm del aro de la caja. Ajusta ese espacio para controlar el tono: más cerca del aro puede realzar los armónicos agudos, más hacia el centro da más grave. Además, intenta orientar la parte trasera del micrófono hacia el charles (hi-hat) para reducir su filtración, ya que el hi-hat suele colarse mucho en el micro de caja. Si usas un cardioide, la máxima atenuación suele estar en la parte trasera del micrófono, así que apunta el culo del micrófono hacia los hi-hats.
(Opción alternativa) Técnica Glyn Johns
En lugar de un overhead tradicional estéreo, la técnica Glyn Johns posiciona dos micrófonos de condensador de manera asimétrica: uno se coloca encima de la batería (entre el bombo y el rack tom, mirando hacia abajo a la caja) y otro se coloca en el lado derecho del kit, casi sobre el borde del floor tom, mirando horizontalmente hacia la caja y el charles. Ambos micrófonos deben estar a la misma distancia de la caja (y muchos ingenieros también los ponen a la misma distancia del bombo para coherencia). Por ejemplo, podrías medir 1,10 m desde el centro de la caja a cada micrófono. El micro superior irá cerca de la cabeza del baterista, y el micro lateral a la derecha del floor tom. Estos dos micros, paneados izquierda-derecha, dan un sonido estéreo con mucha profundidad y una sensación de espacio grande. Luego se agrega un micro de bombo (para pegar el kick) y un micro de caja (top) si se quiere más definición de caja. Glyn Johns originalmente usaba solo bombo, overhead izq, overhead der (lado) y a veces NO micro de caja, dejando la caja solo en overheads, pero hoy en día muchos añaden la caja como cuarto micro para mayor control. El resultado es un sonido muy natural y potente, famoso en muchas grabaciones de rock de los 70. Eso sí, requiere una buena sala, ya que captura mucho ambiente, y hay que ser muy cuidadoso con las distancias y fase para que caja y bombo queden centrados y no cancelen.
Fase en 4 micros
Cuando añades más micros, siempre revisa la coherencia de fase. Ahora, además de overheads vs bombo, debes chequear overheads vs caja (el nuevo micro). La caja sonará en los overheads (un poco atrasada en el tiempo respecto al close mic, porque está más lejos). Al combinar el micrófono cercano de caja con los overheads, puede haber cancelaciones en ciertas frecuencias (el resultado podría sonar “flaco” si están fuera de fase). La solución suele ser invertir la polaridad del micro de caja y ver si mejora el cuerpo del sonido combinado. También puedes retrazar ligeramente la pista de caja en el DAW (o adelantarla unos milisegundos) para alinearla mejor con el golpe que captan los overheads, aunque muchos ingenieros prefieren no desplazar nada y solo lidiar con polaridad para mantener el carácter natural. Un truco: escucha la caja en mono con overheads; elige la posición de polaridad del micro de caja donde la caja suene más llena y contundente.
Configuración de 8 micrófonos (microfonía completa del kit)
Cuando disponemos de más entradas y micrófonos, podemos microfonear prácticamente cada elemento de la batería para tener un control absoluto en la mezcla. Una configuración típica de 8 micrófonos en un kit estándar (bombo, caja, hi-hat, 2 toms, floor tom, 2-3 platos) podría ser la siguiente:
Bombo – micrófono interior (kick in)
Un micro dentro del bombo para capturar el ataque. Suele ser un micrófono dinámico especializado para bombo o incluso un micrófono de tipo «boundary» (de superficie) colocado dentro. Posición: coloca este micro dentro del bombo, apuntando a la maza. Distancia: unos 10 cm de la maza o del parche batidor. Cuanto más cerca de la maza, más «click» y ataque de pedal; un poco más lejos captura algo más de tono grave del bombo. Ángulo: apunta directamente al punto de impacto para máximo ataque, o ligeramente desviado si el click es demasiado y quieres suavizar. Propósito: aportar definición, click y midrange del golpe de bombo.
Bombo – micrófono exterior (kick out)
Un segundo micro para el bombo colocado fuera, delante del parche resonante, para capturar los graves y el cuerpo del bombo. Posición: coloca un micrófono de gran diafragma (puede ser dinámico o de condensador robusto) frente al bombo, a unos 5 a 20 cm del parche frontal (si tiene agujero, puedes situarlo centrado en el agujero, un poco retirado dentro; si no, simplemente frente al centro del parche). Distancia: Más cerca (5 cm) dará un sonido muy profundo y con menos influencia de la sala, pero con riesgo de aire fuerte golpeando la cápsula; más lejos (20-30 cm) añade algo de ambiente de sala y redondea los subgraves. Puedes incluso alejarlo más si la sala suena bien, funcionando casi como un room mic para el bombo. Propósito: capturar las frecuencias bajas y el boom natural del bombo que el micrófono interior puede no reproducir plenamente.
Caja – micrófono superior
Ya descrito en la sección anterior, es esencial para la pegada de la caja. Micrófono dinámico cercano al parche superior, a pocos centímetros, apuntando al centro en ángulo. Propósito: captar el ataque de la baqueta, el cuerpo y tono principal de la caja, con aislamiento relativo de otros elementos. En la mezcla, este micro da la presencia de la caja.
Caja – micrófono inferior (bordones)
Usar un micrófono en la parte inferior de la caja, apuntando a los bordones (las bordoneras o bordones son los muelles metálicos debajo de la caja que dan el típico sonido de “chis” o sizzle). Posición: coloca un micrófono (suele ser otro dinámico, o un condensador pequeño) bajo la caja, apuntando al centro del bordón. Distancia: ~5 cm de la bordonera, también a un ángulo de unos 45° respecto al horizontal, para no estar perpendicular exacto (así evitas el golpe directo de aire de los bordones). Este micro captará el chasquido y el rattle de los bordones cuando la caja suena. Propósito: aportar brillo y detalle al sonido de la caja. Importante: normalmente se invierte la polaridad (fase) del micro inferior al mezclar con el superior, ya que cuando la baqueta golpea la membrana superior empuja aire hacia abajo (que el micro superior ve como presión positiva), pero ese movimiento empuja la membrana inferior hacia afuera (que el micro de abajo puede interpretar en polaridad opuesta). Al invertir fase, ambos micros de caja suman en vez de restar. En la práctica, comprobarás que sin invertir el mic bottom, el sonido combinado de caja puede perder graves; invirtiendo, recupera cuerpo.
Hi-Hat (charles)
Un micrófono dedicado al charles (hihat) no siempre es imprescindible, ya que los overheads suelen captarlo bien. Pero si cuentas con canales suficientes (en este ejemplo de 8, podríamos incluirlo si solo tenemos 1 tom de piso y 1 tom aéreo, por ejemplo), un micro de hi-hat puede darte más control. Se suele usar un condensador pequeño. Posición: sobre el hi-hat, apuntando hacia el borde del plato superior. Distancia: unos 10-15 cm por encima del hi-hat, orientado en ángulo para evitar alinearse directamente con la caja (así minimizas el bleed de la caja). Apunta más hacia el centro si quieres más «chick» de pedal, o más hacia el borde para el wash de cuando se abre. Propósito: realzar el detalle del charles en la mezcla si se necesita más presencia o definición de ese instrumento.
Toms (toms de rack y tom de suelo)
Cada tom puede llevar su micrófono dinámico (o condensador pequeño) cercano. En una batería básica con dos toms (un tom aéreo y un tom de piso), usaríamos dos micros para ellos. Posición: similar a la caja, coloca cada micrófono a unos 3-5 cm sobre el parche del tom, cerca del borde, apuntando hacia el centro del tambor en ángulo. Ángulo: unos 45° está bien, buscando capturar ataque del golpe de baqueta y el cuerpo del tom. Si es un tom de piso grande, quizás un ángulo más plano (30°) para captar más cuerpo. Ajusta la distancia para controlar resonancia: muy cerca del parche da mucho ataque y menos resonancia del casco; un poco más retirado (8-10 cm) captura más tono y sustain del tom pero también más derrame de platos. Propósito: tener los fills de toms y golpes marcados con claridad, pudiendo subirlos en la mezcla cuando el baterista haga redobles, sin depender solo de lo que recogen los overheads.
Overheads L y R
Por último, los indispensables overheads izquierdo y derecho para la imagen estéreo general. Incluso con todos los micros close, los overheads son clave para dar cohesión al sonido de la batería, captar los platillos con naturalidad y registrar el «pegamento» del kit en la sala. Colócalos como hemos descrito antes: un par espaciado A/B es común en configuración multi-mic. Por ejemplo, Overhead L sobre el lado del charles/crash, Overhead R sobre el ride/floor tom, ambos a ~1 m sobre los platos y equidistantes de la caja (y si es posible, del bombo también, aunque puede ser diferente y aún así funcionar). Panoramiza estos micros completamente a izquierda y derecha para obtener la escena estéreo del kit. Propósito: proporcionar la base estéreo natural de la batería, capturando el brillo de los platos y una mezcla de todo el kit en el ambiente de la sala. En la mezcla final, muchos ingenieros hacen que la mayor parte del sonido provenga de overheads/room mics, y los micros cercanos se usan para definir y reforzar cada elemento.
Con estos 8 micrófonos, cubrimos bombo (2 micros), caja (2 micros), hi-hat (1), tom aéreo (1), tom de piso (1) y overheads (2). Eso suma en realidad 2+2+1+1+1+2 = 9, así que normalmente se omite alguno dependiendo de prioridades. Por ejemplo, si solo tienes 8 canales, podrías descartar el micro de hi-hat (confiando en overheads para el charles) o usar solo un micrófono de bombo en vez de dos (y así liberar un canal). Una configuración de 8 muy típica sería: bombo interior, bombo exterior, caja arriba, caja abajo, tom rack, tom floor, overhead L, overhead R (aquí no hay micro de hi-hat dedicado). Otra opción: bombo (1 mic), caja arriba, caja abajo, hi-hat, tom rack, tom floor, overhead L, overhead R (aquí un solo bombo, pero añadimos hi-hat). No hay una única fórmula fija, depende de la batería y lo que se busque. En un kit de 4 cuerpos (bombo, caja, 1 tom, 1 floor tom) podrías microfonear: bombo in, bombo out, caja top, caja bottom, tom, floor tom, OH L, OH R = 8 justos. En un kit de 5 cuerpos (bombo, caja, 2 toms, 1 floor) quizás prescindes de caja bottom o de bombo out para meter el mic adicional de tom.
Posicionamiento y consideraciones de fase
Al tener muchos micros cercanos y dos overheads, es fundamental controlar la fase entre todos ellos:
- Empieza colocando los overheads y consigue un buen sonido general. Luego añade el micro de bombo(s) y verifica la fase (como ya mencionamos: escucha con overheads y comprueba polaridad, elige la que dé más graves). Si usas dos micros de bombo (in/out), también comprueba la fase entre ellos: colócalos y escucha ambos juntos; invierte polaridad de uno si hace falta. Muchas veces el micro exterior puede requerir inversión de fase respecto al interior, ya que uno puede estar captando la onda opuesta del otro. Ajusta hasta que el bombo suene potente con ambos.
- Añade el micro de caja superior: comprueba con los overheads (y bombo) cómo suma. Normalmente, invertir la fase del micro de caja podría ser necesario si notamos cancelación en el cuerpo de la caja al sumarlo. Ajusta polaridad para el mejor sonido.
- Añade caja inferior: casi seguro tendrás que invertir la fase del micro inferior con respecto al superior (como regla general, invertir uno de los dos micros de caja, típicamente el de abajo). Comprueba caja top+bottom aislados: con polaridad invertida deberían sonar más gordos juntos que sin invertir.
- Coloca y chequea toms: por lo general, los micros de toms suelen estar en fase coherente con los overheads (ya que suelen mirar hacia abajo igual que los overheads miran desde arriba), pero verifica si un tom mic sumado al overheads produce cancelaciones notables en su ataque. Puedes hacer la misma prueba: escuchar el tom mic solo vs con overheads y probar inversión si algo suena raro. La mayoría de veces no hace falta invertir toms, pero cada situación es única. Asegúrate de que los toms no estén demasiado fuera de fase con los overheads, especialmente el floor tom con el overhead derecho, por ejemplo.
- El hi-hat mic casi nunca se invierte, normalmente se deja como está (coherente con overheads), dado que capta un elemento principalmente de alta frecuencia donde la fase no se percibe tanto. Pero si captó algo de caja, podrías revisar rápidamente su interacción con la caja mic.
En general, cuando todos los micros están colocados, es útil hacer una escucha en mono de toda la batería y ver si algo esencial desaparece. Si, por ejemplo, en mono la caja pierde pegada o suena “hueca”, probablemente algún micrófono (un overhead o el hi-hat mic) está fuera de fase con el de la caja – revisa polaridades. Nunca asumas que todo está perfecto: incluso midiendo distancias, pequeñas diferencias y la acústica pueden causar desfases. Siempre comprueba con tus oídos. Un método profesional es grabar un breve clip del baterista tocando todos los elementos y luego escuchar combinaciones de dos micros a la vez (por ejemplo, Overheads L+R, luego Overheads+Snare, Snare+Tom, etc.) invirtiendo fase de uno y el otro a ver en qué posición suena más lleno cada par. Puede ser laborioso pero marca la diferencia entre una batería grande y sólida y una que suena sin fuerza.
Por último, con 8 micrófonos puedes considerar también añadir un micrófono de sala (room mic) si la sala lo permite, aunque eso ya sería una novena entrada. Un room mic (o par estéreo de sala) colocado a unos 2-3 metros de la batería captura la reverberación natural y puede mezclarse luego para dar tamaño al sonido. En home studios con salas pequeñas, a veces no conviene mucho usar room mic porque el espacio no suena bien; pero en un estudio grande, es muy común. Mencionamos esto porque en configuraciones profesionales completas de batería (10-12 micros) se incluyen micros de sala y otros extras (mic de ride, mic de efecto, etc.). En home studio, prioriza calidad sobre cantidad de micros: es mejor 4 bien puestos que 8 mal puestos. Pero con práctica, usar 8 te dará mayor flexibilidad en la mezcla.
Micrófonos de bombo extra: el Subkick
El bombo suele ser uno de los elementos más difíciles de capturar perfectamente con un solo micrófono, por eso en estudios profesionales es común usar múltiples micrófonos en el bombo para obtener diferentes matices. Ya hemos mencionado arriba dos: uno dentro (kick in) y otro fuera (kick out). Aquí añadimos un tercero especializado: el Subkick.
- Subkick (micro de subgraves): El subkick es básicamente un altavoz usado al revés, como micrófono, diseñado para recoger frecuencias sub-bajas (20-100 Hz) del bombo. Yamaha popularizó el término con su producto “SubKick”, que es un altavoz de 6,5″ montado en un aro. Puedes hacer uno casero con un altavoz viejo de 8-10″. Posición: colócalo frente al bombo, muy cerca del parche resonante, casi tocándolo (1-3 cm de distancia). Algunos lo ponen justo enfrente del centro, otros ligeramente desplazado. Este “micro” no necesita alimentación phantom ya que es un transductor pasivo (como un dinàmico). Propósito: capturar ese golpe de aire ultra grave que los micros convencionales no captan bien. El subkick por sí solo suena muy boomy (mucho subgrave sin definición arriba). Suele mezclarse sumado al bombo para dar profundidad en las frecuencias más bajas, esas que hacen retumbar subwoofers.
Combinar los micros de bombo: Si usas dos o tres micros en el bombo, tendrás que equilibrarlos. Una práctica común:
- Alinea (o invierte fase) entre Kick In y Kick Out primero. Pon ambos a la vez y escucha el grave. Si se cancela, invierte la fase de uno. Elige la polaridad donde los graves sumen. Puedes también retrasar ligeramente uno u otro para afinar la llegada (a veces mover el Kick Out unos milisegundos en la pista ayuda a que el punch de ambos coincida).
- Luego añade el Subkick: normalmente, el subkick tiende a estar en fase con el Kick Out si ambos están enfrente del bombo, pero comprueba también. Invierte el subkick solo si al sumarlo notas cancelación de sub-bajos. De nuevo, busca la suma más gorda posible.
- Ajusta niveles: suele mezclarse Kick In más alto (por ataque), Kick Out un poco más bajo aportando grave, y Subkick muy sutil, apenas dándole esa cola de subgrave. Por ejemplo, podrías tener Kick In dominando el sonido, Kick Out a -6 dB respecto a Kick In, y Subkick a -10 dB, dependiendo de gustos y del género (en pop/rock se usa menos sub-bajo que en, digamos, música urbana o metal moderno donde sí quieren mucho sub).
- Ten en cuenta que más micros = más posibilidades de fase rara. A veces, en mezcla, menos es más: si el Kick Out no aporta mucho, se puede mutear; o si el Subkick ensucia el golpe, se filtra solo la parte sub. Usa EQ también: es común ecualizar cada micro de bombo para que ocupen su espectro (por ejemplo, al Kick In se le recorta graves porque para eso está el Kick Out; al Kick Out se le puede atenuar algunos medios para dejar espacio al Kick In, etc., y al Subkick se le filtra todo por encima de ~100 Hz).
En resumen, la combinación Kick In + Kick Out + Subkick, bien manejada, produce un bombo enorme: con definición, cuerpo y subgrave. No siempre necesitarás las tres capas, pero es bueno conocerlas. Si estás en un home studio sin un Subkick real, puedes lograr algo parecido usando un sintetizador de tono sub junto al bombo (reemplazando esa capa) o con plugins especializados. Sin embargo, nada sustituye la captación física de ese aire por un subkick real para un sonido auténtico.
Baterías virtuales y secuenciación de ritmos realistas
No siempre disponemos de una batería real, buenos micros o un buen espacio para grabar. Aquí es donde entran las baterías virtuales (instrumentos VST, librerías de samples, módulos electrónicos, etc.). Estas herramientas permiten programar ritmos con sonidos de batería muestreados profesionalmente. A continuación, mencionamos algunos de los programas de baterías virtuales más destacados y cómo “pintar” ritmos de forma realista y musical:
Programas populares de baterías virtuales
- EZDrummer: Una herramienta muy amigable para compositores y productores que quieren buenas baterías con rapidez. Ofrece kits premezclados y ritmos MIDI prediseñados. Es ligera en recursos y viene con muchos estilos (rock, pop, metal, jazz, etc.) a través de expansiones. Ideal para maquetas y producción rápida, con sonidos de buena calidad sin complicaciones.
- Superior Drummer: La versión avanzada (de Toontrack, igual que EZDrummer) enfocada a máxima personalización. Incluye bibliotecas de samples muy extensas, múltiples micrófonos virtuales (puedes mezclar el overhead, room, mics de ambiente, etc.) y opciones de configuración detallada (afinar tambores virtuales, elegir baquetas, etc.). Suena extremadamente realista si se configura bien, y es ampliamente usado en producciones profesionales cuando no se graba una batería real. Requiere más recursos y conocimientos para sacarle partido, pero ofrece un control casi total del sonido.
- Addictive Drums: Otro popular VST de baterías (de XLN Audio). Se caracteriza por una interfaz intuitiva y kits muy musicales listos para usar. Viene con muchos presets de producción (ya procesados para sonar “mezclados”) y también la opción de ajustar micros y efectos. Su biblioteca no es tan enorme como Superior Drummer, pero es muy versátil y fácil de integrar en un DAW. Destaca en géneros pop, rock y alternativas por sus kits bien logrados.
- BFD: Este fue de los primeros en el juego de baterías virtuales realistas (de FXpansion). Conocido por sus muestras muy naturales y sin procesar, capturadas en estudios de alta calidad. Es excelente para estilos donde quieras un sonido más orgánico y crudo, que luego tú mismo proceses a tu gusto. BFD3 (la versión actual) tiene una curva de aprendizaje un poco mayor y necesita bastante RAM, pero los resultados pueden ser asombrosos en términos de realismo sonoro.
- Steven Slate Drums (SSD): Una librería y plugin muy usado sobre todo en rock y metal. Ofrece kits que ya suenan mezclados y potentes desde el inicio (Steven Slate es un ingeniero conocido por sus samples “listos para radio”). Muchas producciones modernas usan SSD5 para maquetas o incluso en temas finales. Su fortaleza son los sonidos de bombo y caja muy producidos, ideales para rock pesado, aunque también incluye kits más básicos. Es relativamente fácil de usar.
(Existen más, como GetGood Drums (GGD) orientado a metal, Abbey Road Drums de Native Instruments, Superior Drummer 3 con ediciones ampliadas, etc., pero los de arriba son los más comunes.)
Cómo secuenciar baterías realistas
Programar una batería virtual que suene real y musical es todo un arte. No basta con dibujar notas en el piano roll; hay que pensar como baterista y añadir matices humanos. Aquí van algunos consejos clave para lograrlo:
Dinámica humana
En una batería real, no todos los golpes suenan igual de fuerte. Varía la velocidad (velocity) de cada nota MIDI. Por ejemplo, en un patrón de hi-hat a octavos, no pongas todos los golpes al 127; alterna acentos (por ejemplo, acentos en los beats fuertes) y golpes más suaves entre medio. Lo mismo con los redobles: un roll de caja suena natural si empieza fuerte y los dobles golpes interiores son más suaves (ghost notes). Las baterías virtuales suelen tener muestras distintas según la intensidad, aprovéchalo para dar vida. Destaca con negrita: no hay nada más robótico que una batería con todos los golpes al mismo volumen.
Articulaciones y variaciones
Los programas como Superior Drummer o Addictive Drums ofrecen distintas articulaciones por instrumento (golpe de aro en la caja rimshot, golpe en el centro, en el borde; hi-hat abierto, semiabierto, cerrado, pisado; ride campana vs ride plato, etc.). Usa esas variaciones de sonido. Un baterista real no toca siempre el mismo punto del plato ni de la caja en cada golpe. Por ejemplo, en un groove estándar: los beats fuertes de la caja podrían ser rimshots (pegar con el palo y el parche a la vez en el aro para más crack) mientras los golpes más suaves quizá solo al centro. En el hi-hat, alternar entre un hi-hat ligeramente abierto en algunas notas para dar respiración y cerrado en otras. Si tu plugin tiene round-robin (múltiples muestras para la misma nota), actívalo para que no suene el efecto “máquina de escribir” en golpes repetidos.
Fraseo musical y sentido del arreglo
«Pintar baterías con sentido musical” significa pensar en la batería como un instrumento con función en la canción, no como un loop repetitivo. Presta atención a la estructura de tu tema: normalmente un baterista toca más suave en la estrofa, quizás solo hi-hat cerrado, ritmos simples; luego en el estribillo abre los platos (crash o ride), toca más fuerte la caja; en puentes añade fills para construir tensión; en los cortes se calla o marca algo especial; etc. Intenta que cada sección de la canción tenga variaciones en la batería que acompañen la energía. Por ejemplo, añade un fill de toms o de caja al final de cada 4 u 8 compases, como haría un baterista para dar transición. No llenes de redobles imposibles cada espacio: a veces el silencio o la sencillez también hablan. Pero tampoco dejes un loop idéntico toda la canción. Escucha canciones de referencia del estilo que trabajas e imita el enfoque de la batería (dónde hacen breaks, cuándo intensifican el groove). Piensa también en la coherencia física: un baterista solo tiene dos manos y dos pies; no programes golpes que un humano no podría tocar juntos (por ejemplo, caja y tom y hi-hat exactamente al mismo milisegundo, a menos que sea intencionadamente electrónico).
Mezcla y ambiente
Aunque sea virtual, mezcla la batería con cariño. Usa ambientes: muchos plugins tienen micrófono de sala que puedes subir para dar realismo de espacio. Aplica compresión moderada en el bus de batería para “pegar” el sonido. Quizás añade un toque de reverb en la caja si suena muy seca (o usa la reverb interna del plugin si ofrece espacios). La idea es integrar la batería virtual en tu mezcla como si hubiese sido grabada realmente en un espacio físico. Esto incluye paneos lógicos (charles hacia la izquierda, ride a la derecha, etc., elige perspectiva de baterista o público pero sé consistente).
En definitiva, las baterías virtuales pueden sonar muy reales si las programamos con atención a estos detalles. Muchos productores combinan técnicas: por ejemplo, grabar una batería real y reforzar algún elemento con samples, o empezar con una batería virtual en preproducción y luego reemplazarla por una real en el producto final. Seas del perfil que seas, entender cómo se graba una batería real también te hará mejor programador de baterías virtuales, porque sabrás qué matices buscar.
Conclusión
Grabar baterías acústicas de forma profesional es un arte que combina la ciencia técnica (micrófonos, acústica, fase) con la musicalidad (tocar equilibrado, elegir qué resaltar). Tanto en un home studio humilde con 2-4 micrófonos como en un gran estudio con docenas de canales, aplicar estos principios te ayudará a obtener un sonido de batería claro, potente y con personalidad. ¡Ahora, a practicar! Ajusta, experimenta y sobre todo confía en tus oídos: cada batería, sala y canción son un mundo, pero con esta guía tienes una base sólida para afrontar cualquier grabación de baterías reales o su programación virtual de manera profesional. ¡Que suene la batería!


