Preparar correctamente tus pistas antes de enviarlas a mezcla es fundamental para obtener un resultado profesional. Una entrega bien organizada permite al ingeniero centrarse en el sonido y la creatividad, en lugar de perder tiempo resolviendo problemas técnicos o de organización. Esta guía está pensada para músicos de todos los niveles y detalla paso a paso todo lo que necesitas saber para entregar tus pistas de forma correcta y profesional.
Nombra las pistas de forma clara y coherente.

Tener una nomenclatura clara y organizada en tus archivos de audio no es simplemente una cuestión estética; es una herramienta esencial para la eficacia y agilidad en el flujo de trabajo del ingeniero de mezcla. Cuando cada archivo tiene un nombre descriptivo, el técnico puede encontrar rápidamente lo que necesita y evitar confusiones innecesarias. Imagina abrir una carpeta con veinte archivos que se llaman «Audio_1», «Audio_2», «Track5″… Es frustrante, lento y propenso a errores.
Usa nombres que describan el contenido de la pista con claridad. Por ejemplo:
- Kick.wav
- Snare_Top.wav
- Gtr_Rhythm_L.wav
- Vox_Main.wav
Si hay varias versiones de una misma pista, utiliza sufijos como «_Alt», «_FX», «_Comp» o «_Dry». También puedes numerarlas si tienen un orden lógico (por ejemplo, «01_Kick», «02_Snare»). Esto es especialmente útil cuando se manejan muchas pistas o se agrupan por tipo de instrumento. Una nomenclatura ordenada es el primer paso para una mezcla profesional.
Consolida todas las pistas desde el principio hasta el final de la canción.

Es crucial que todas las pistas exportadas tengan exactamente la misma duración y comiencen en el segundo 0 de la canción. Incluso si una pista solo contiene una entrada puntual, como una palmada o un golpe aislado, debe exportarse desde el inicio hasta el final de la canción, incluyendo los espacios en silencio antes y después. Esto asegura que, al importar todas las pistas al DAW, queden perfectamente alineadas y listas para mezclar sin ajustes adicionales.
Un error habitual es exportar cada pista desde el punto en el que comienza su sonido, lo que genera desfases entre los distintos elementos cuando se colocan en una nueva sesión. Para evitar este problema, marca siempre el rango completo de la canción en tu DAW antes de exportar, y selecciona la opción de exportación «desde el inicio hasta el final del proyecto». Como paso extra de seguridad, abre un nuevo proyecto vacío e importa todas las pistas exportadas para comprobar que se alinean y reproducen correctamente.
Indica el tempo (BPM) exacto y el compás.

El tempo y el compás de la canción son dos parámetros básicos que el ingeniero necesita conocer desde el principio. El BPM (beats por minuto) determina la velocidad del tema, y el compás define cómo se agrupan los tiempos en cada compás (por ejemplo, 4/4, 3/4, 6/8, etc.). Esta información es vital para que el ingeniero pueda configurar su sesión correctamente, trabajar con cuantización, automatizaciones rítmicas o efectos sincronizados como delays.
Si la canción incluye cambios de tempo o compás, es muy importante que los señales claramente, ya sea en un archivo de texto o mediante un archivo MIDI que contenga esa información. Esto permitirá al técnico adaptar su entorno de trabajo a la estructura real del tema, facilitando la edición y el tratamiento dinámico. Indicar el tempo exacto también ayuda a sincronizar instrumentos virtuales y elementos sampleados si se requieren refuerzos o arreglos durante la mezcla.
Incluye una mezcla de referencia.
Una mezcla de referencia es una herramienta fundamental para comunicar tu visión artística al ingeniero de mezcla. Aunque no sea una mezcla definitiva ni profesional, debe reflejar lo que tú consideras una buena base de equilibrio entre los elementos. También puedes incluir referencias externas con un sonido similar al que buscas.
Exporta correctamente las pistas de batería.
Las baterías, ya sean acústicas o programadas, deben entregarse en pistas individuales separadas. Esto permite al ingeniero de mezcla tener un control total sobre cada elemento y aplicar tratamientos independientes según las necesidades de la mezcla. Exporta cada parte de la batería por separado: bombo, caja, timbales, hi-hat, platos, overheads, sala, etc. Si tu batería fue grabada con múltiples micrófonos (como caja top y bottom o varios micros de ambiente), incluye cada canal individualmente con su nombre claro.
Asegúrate de que todas las pistas de batería estén consolidadas desde el principio hasta el final de la canción, igual que el resto de los stems. No apliques compresión, EQ o reverb a menos que sea parte del sonido que deseas conservar. Si tienes una mezcla estéreo previa de la batería que te gusta, puedes incluirla también como referencia, pero nunca como sustituto de las pistas individuales.
Baterías virtuales
Si has utilizado una batería virtual o programada (como Superior Drummer, Addictive Drums, etc.), asegúrate de exportar cada canal por separado, como si se tratara de una batería acústica. La mayoría de estos plugins permiten dividir el bombo, caja, platos, room, overheads, etc. No exportes la batería virtual como una pista estéreo única, ya que limita mucho las posibilidades de mezcla.
Además, incluye el archivo MIDI original de la batería. Esto permitirá al ingeniero reemplazar sonidos, modificar patrones o reforzar ciertos golpes con mayor facilidad. Si el mapeo MIDI de tu plugin no es estándar, añade también un mapa de notas o explicación para evitar errores.
Guitarras y bajo: siempre por línea (DI).

Graba siempre la señal limpia (DI) de tus guitarras eléctricas y bajo. Esta señal directa, sin procesamiento, es esencial para dar flexibilidad al ingeniero de mezcla, ya que permite reamplificar o aplicar simulaciones de amplificadores con libertad total. La DI conserva el rango dinámico, las transientes y la pureza del sonido original del instrumento.
Junto con la DI, puedes incluir también una versión procesada si has utilizado un ampli físico o una simulación en tu DAW que te gusta y que representa tu intención sonora. En ese caso, es importante que nombres ambas pistas de forma clara, por ejemplo: «Bass_DI.wav» y «Bass_Ampli.wav», o «Gtr_Solo_Limpia.wav» y «Gtr_Solo_Procesada.wav».
Asegúrate de que las DI estén bien grabadas, sin distorsión por saturación de la interfaz y sin efectos añadidos como reverb o delay. Es preferible que la señal se grabe a través de una caja de inyección (DI box) o una interfaz con buena impedancia de entrada, para que el sonido sea limpio y tenga cuerpo. Evita aplicar normalización o procesamiento innecesario en estas pistas.
Por último, exporta las tomas desde el inicio hasta el final de la canción, aunque la DI no suene en todo momento. Esto asegura que todo esté sincronizado correctamente al importar en la sesión de mezcla.
Dobla las guitarras rítmicas.
Si tu canción incluye guitarras rítmicas, es muy recomendable grabar dos tomas independientes tocadas lo más idénticamente posible. Estas dos pistas deben ser interpretaciones reales y no una simple duplicación digital. Al panear una hacia la izquierda y la otra hacia la derecha, se genera una imagen estéreo rica, sólida y profesional. Esta técnica es ampliamente utilizada en géneros como el rock, metal, pop y derivados, ya que aporta cuerpo y profundidad al sonido general.
No dupliques digitalmente una sola toma. Se pierde el pequeño desfase natural entre interpretaciones reales, lo cual es lo que enriquece la textura estéreo. Además, grabar dos tomas te permite elegir la mejor combinación, o incluso hacer pequeñas variaciones que añadan movimiento sin romper la homogeneidad del arreglo. Nombra las pistas como «Gtr_Rhythm_L» y «Gtr_Rhythm_R» para que el ingeniero sepa directamente cómo deben ir distribuidas en el campo estéreo.
Efectos creativos: imprime lo que sea parte del sonido.

Si un efecto forma parte del diseño sonoro (como delays rítmicos, filtros automatizados, distorsiones, glitchs o reverbs profundas de ambiente), debe estar impreso directamente en la pista que envíes al ingeniero. Este tipo de efectos suelen estar íntimamente ligados a la intención artística del productor o músico y no deben dejarse en manos del técnico de mezcla para replicarlos desde cero, ya que sería prácticamente imposible conseguir el mismo resultado exacto.
No esperes que el ingeniero recree esos detalles creativos si no los proporcionas. Por ejemplo, si una voz tiene un efecto de radio que entra solo en el puente, o una guitarra tiene un delay de reversa que introduce un clímax, esos elementos deben estar presentes en el archivo que exportas, porque forman parte del mensaje estético de la canción.
Ahora bien, si tienes dudas sobre si un efecto es parte del diseño creativo o más bien un efecto de mezcla (como una EQ general o una compresión sutil), lo ideal es enviar dos versiones: una con los efectos aplicados y otra completamente limpia. Esto da al ingeniero margen de maniobra y le permite elegir la mejor forma de integrar el efecto en la mezcla final.
Organiza todo en carpetas y comprímelo en un solo archivo.
Una buena organización de los archivos es clave para que el proceso de mezcla fluya sin complicaciones. Crea una estructura clara de carpetas, agrupando las pistas por tipo de instrumento. Por ejemplo:
- /Batería/
- /Bajo/
- /Guitarras/
- /Teclados/
- /Voces/
- /FX/
- /Referencias/
Dentro de cada carpeta, asegúrate de que los nombres de archivo sean coherentes, descriptivos y sigan una estructura uniforme. Esto ayuda a que el ingeniero se oriente rápidamente sin necesidad de escuchar cada pista una por una. Si tienes múltiples canciones, crea una carpeta general con el nombre del proyecto y subcarpetas por canción.
Incluye también un archivo de texto o README con información relevante: BPM, compás, referencias externas, instrucciones específicas o cualquier aclaración que facilite la mezcla. Este archivo es especialmente útil si no puedes estar disponible para resolver dudas inmediatas.
Una vez todo esté organizado, comprime la carpeta principal en un archivo .zip o .rar. Esto reduce el riesgo de que se pierdan archivos durante la transferencia y facilita el envío a través de plataformas como WeTransfer, Google Drive, Dropbox, etc.
Exporta en formato profesional.
La calidad del archivo es fundamental. Exporta siempre tus pistas en formato WAV, que es sin compresión y conserva toda la información del audio. Siempre que tu DAW lo permita, utiliza 32-bit float para evitar distorsión o pérdida de calidad al procesar posteriormente. Si no es posible, 24-bit también es una opción válida. En cuanto a la frecuencia de muestreo, 44.1 kHz es el estándar para música, aunque si trabajaste a 48 kHz, puedes mantenerla mientras lo indiques claramente.
No uses formatos comprimidos como MP3, ya que reducen la calidad sonora, introducen artefactos y no son aptos para un trabajo profesional. Asegúrate de que las pistas mono se exporten como archivos mono, y las pistas estéreo con su imagen completa. Desactiva cualquier opción de normalización, dither o procesamiento automático al exportar.
También es esencial que las pistas estén a un volumen saludable. No deben estar ni demasiado bajas (al borde del ruido de fondo), ni saturadas o distorsionadas. Un buen punto de partida son picos alrededor de -6 dBFS. No exportes las pistas con niveles ajustados únicamente en función de tu mezcla casera: cada pista debe tener un nivel lógico por sí misma.
Antes de enviar, haz una revisión rápida importando todas las pistas exportadas en un nuevo proyecto limpio para asegurarte de que todo suena correctamente, los nombres están bien, no hay errores y no falta nada.
DAWs: cómo exportar correctamente en algunos de los más comunes.
- Pasa todo al Arrangement View.
- File > Export Audio/Video
- Selecciona «All Individual Tracks».
- Define el rango desde el inicio hasta el final de la canción.
- Exporta en WAV, 44.1 kHz, 32-bit float.
- File > Export > Audio Mixdown
- Marca «Channel Batch Export».
- Selecciona todas las pistas.
- Exporta en WAV, 44.1 kHz, 32-bit float o 24-bit.
- Song > Export Stems
- Elige exportar por Tracks (seco) o Channels (con inserts).
- Marca las pistas deseadas.
- Exporta en WAV, 44.1 kHz, 32-bit float.
- Asegura que todos los sonidos estén ruteados a un mixer insert.
- Export > WAV File
- Marca la opción «Split mixer tracks».
- Elige WAV, 44.1 kHz, 32-bit float.
Consejos finales.
- Revisa que todas las pistas estén bien alineadas y duren lo mismo.
- Comprueba que no falte ningún instrumento o elemento importante.
- Asegúrate de que todas las pistas tengan un volumen saludable: ni saturadas ni inaudibles.
- Evita dejar efectos de mezcla innecesarios que puedan interferir en el trabajo del ingeniero.
- Exporta cada pista con un nombre claro y sin basarte solo en el volumen de tu mezcla previa.
- Mantente disponible para responder dudas o enviar material adicional si el ingeniero lo necesita.
- Crea un proyecto limpio en tu DAW, importa todas las pistas exportadas y escucha el resultado: si todo suena como esperas, entonces tu entrega está lista.
Seguir todos estos pasos no solo mejora la calidad del resultado final, sino que también muestra respeto por el trabajo del técnico que recibirá tu música. Un artista que entrega su material de forma ordenada y profesional es más fácil de mezclar, más rápido de entender y más agradable de trabajar.
Con estos pasos, estarás entregando un pack profesional y fácil de trabajar. Una preparación cuidada marca la diferencia y te acerca a un resultado final excelente. ¡Gracias por facilitar nuestro trabajo!






